1819. “El Velocípedo ó el Veloz Andador”

Publicada per primer cop el 20 de maig de 1819 al Diario de Cadiz, aquesta peça, probablement extreta d’un manual traduït, menys de tres mesos després el Diario de Barcelona la replica i l’amplia. I és quan ens n’adonem que la bicicleta ja havia arribat a Barcelona. Fins i tot alguns en construïen una, i van acabar fent un tricicle!

“Esta máquina original ha sido inventada por el baron de Drais, intendente del Gran Duque de Baden, quien la describe del modo siguiente. 1.º Que con ella en un buen arrecife se subirá cualquier cuesta al mismo paso que un propio anda por lo llano. 2.º Que en camino llano aun después de haber llovido se caminará de 6 á 7 millas por hora que es la prisa de un correo. 3.º Que cuando los arrecifes son secos y duros, se andará en llano de 8 a 9 millas por hora, que iguala al galope de un caballo. 4.º Que en las bajadas se puede igualar la carrera tendida de un caballo.

La idea se funda en la aplicación de dos ruedas á la acción de un hombre andando; puede compararse al principio que gobierna los carruatges. Asi como un caballo por medio de los arneses lleva tras sí con mucha mas facilidad cualquiera carga que si la trajera acuestas, del mismo modo un hombre transporta su cuerpo por medio del velocípedo con mucho menos esfuerzo, que cuando tiene que sustentar todo el peso de su cuerpo en los pies. Es de observar que el velocípedo, no necesitando mas anchura que la de una rueda, cualquier senda por estrecha que sea le basta. En una superficie lisa y dura la rapidez del velocípedo, semeja á la carrera del que corre en patines sobre el yelo, y puesto una vez en movimiento discurre un buen trecho sin que haga el caballero esfuerzo alguno.

No ofrece esta máquina ninguna clase de riesgo, siendo dirigida por un leve movimiento de los dedos, y pudiéndose detener á cada momento con afianzar los pies en el suelo. Consiste en dos ruedas en una línea, unidas por un madero, sobre el cual descansa una silla de montar. La rueda delantera gira sobre un quicio y se gobierna como las sillas de que usan los baldados; los brazos del codo en adelante posan en un cojín, por cuyo medio se guarda el equilibrio.

El caminante habiéndose puesto en la situación que representa la estampa, los codos apartados y el cuerpo inclinado hacia adelante, apoya los brazos en el cojín, depasándolo con las manos, que deben tener el juego libre para la conducción de la máquina. El timón (si así se puede llamar) se hace de ambas manos, y entonces apoyando los pies ligeramente en el suelo se empieza por pasos largos y muy espaciosos, cuidando de invertir la punta de los pies, para que no toque la rueda zaguera al talón.

Solamente después de haber adquirido la suficiente destreza en el equilibrio y conducción del velocípedo, debe emprenderse el correr con los pies suspendidos cuando la máquina tiene el suficiente impulso. La silla se puede subir y bajar, lo mismo que el cojín delantero a proporción de la estatura del caminante. El costo de toda la máquina no pasa de 300 reales; pero el fabricante que tiene patente las vende de 800 á mil reales.”

Il·lustració del Diario de Cadiz, 1819
Il·lustració publicada pel Diario de Cadiz el 1819

L’afegit: “Experimentos practicados en esta ciudad.

Algunos sugetos curiosos y por otra parte inteligentes, quisieron tener el gusto de averiguar, hasta donde se extienden los efectos de esta máquina, anunciada en los periódicos de Europa. Para los primeros ensayos mandaron construir un modelo tosco, pero de suficiente resistencia para poder hacer con él las observaciones. Sin embargo de que el baron de Drais, inventor de esta máquina, advierte que para hacer buen uso de ella, es preciso adquirir la suficiente destreza en el equilibrio y conducción; se emprendió correr con el velocípedo de solas dos ruedas sin tener la práctica necesaria; y en efecto se conoció muy luego que esta era circunstancia indispensable. Para continuar la diversion con mayor seguridad, se resolvió añadir otra rueda zaguera, formando de este modo tres puntos de apoyo. Despues de esta añadidura los ensayos ya resultaron mas satisfactorios; pero demostraron que antes de continuar los experimentos, era preciso perfeccionar la máquina, suavizar los puntos de roce, y aumentar la distancia de las ruedas de zaga.

No obstante, hallándose las cosas en este estado, ya se puede decir que la relación del autor no es exagerada, particularmente por lo que respeta al piso llano y á las bajadas; pero en las subidas no se ha podido llegar por ahora á la velocidad indicada por el inventor: puede que cuando la máquina tenga las perfecciones necesarias, se adelante mas en esta parte.

Parece que algunos sugetos, que acaso no habrían leido sino muy rápidamente los papeles públicos en que el baron de Drais anuncia los efectos del velocípedo, habían llegado á conceptuar que esta máquina habia de servir para viajar á caballo cómodamente sin gastar cebada; y por lo mismo luego que vieron que esto no era asi, y que para ir á Sarriá y al Laberinto quedaban aun tributarios á los caruages de la plaza de Santa Ana, prorumpieron en un repentino desprecio del velocípedo. Pero el baron de Drais, aunque compartíó los grados de velocidad en razón de millas y tiempo, nunca habló de viajar con velocípedo, pues que no era este su objeto, sino el correr mucho y divertirse en jardines y paseos. De estos habla bien claro este diario de Barcelona, de fecha del día 31 de Mayo último, cuando dice que Mr. Kerr en Bruselas llamó la atención de todas las gentes corriendo con el velocípedo con rapidez admirable, manejándolo con mucha facilidad, andando y volviendo por entre las caballerías y carruages: evoluciones divertidas que no tienen lugar en un viajante que ha de ganar jornada.

Los industriosos franceses ya han sabido especular con la máquina del baron de Drais. En los diarios y en los demás papeles periódicos de Paris donde hablan de las diversiones del dia, amusemens, se lee á lo menos tres dias cada semana que hay corrida de velocípedos. Como en esta diversion se hacen varias apuestas sobre quien corriendo ensortijará más pronto, sobre quien llegará antes á tocar la pared del jardin, quién darà más pronto la vuelta por aquel espacio y otras suertes variadas, acuden al circo muchos aficionados, y con esta concurrencia el empresario del establecimiento se hace rico, teniendo empleado un caudal poco considerable en los velocípedos que alquila á los jugadores.”

Publicitat ciclista a Los Deportes, 1901

A Madrid la bicicleta va arribar de la mà del Circ, d’un de molt especial: Nota. D. Manuel Lopez, propietario e instructor de la coleccion de Perros sapientes, que ha tenido el honor de recibir las mejores muestras de agrado de este heroico pueblo en todas las funciones que anteriorment ha ejecutado, le hacen anunciar para la de este dia, que presentara como una prueba de su mucho agradecimiento, el Velocípedo o Caballo de Madera, inventado en Alemania, y del cual los periódicos tienen hechos tantos elogios, paseándose sobre él alrededor del teatro, y haciendo ver su construcción y modo de manejarle.

Otra. La función de los Perros sapientes de este dia serà la última que ejecute su director en esta corte.

11/06/1821 Diario de Madrid, p. 4

Deixa un comentari

L'adreça electrònica no es publicarà. Els camps necessaris estan marcats amb *