Curses femenines (VI). Curses de dones amb càntirs al cap (III). 1865 a Falset.

Les posem en valor a través del corresponsal del Diario de Tarragona a la localitat. A banda de la descripció realitzada, ens aporta quelcom més: d’on venien i des de quan es feien. Tornem a l’Ebre:

A las nueve á corta diferencia de la mañana de ayer, dia de la Ascensión de Ntra. Sra., el Ayuntamiento de la villa, acompañado de los mismos dependientes suyos y demás elementos de fiesta de la víspera, se trasladó a un vasto campo que se estiende por el lado norte, nominado la «era gran,» donde le aguardaba un inmenso gentío. Era que debía tener lugar en  aquel sitio la diversión tan favorita de los naturales de este país, llamadas los «cossos», que difieren algo de los que con el propio nombre se hacen en esa cuando tienen lugar fiestas populares. Consistieron en varias correrías de hombres cabalgando sobre mulos y asnos en pelo, indistintamente, y en corridas de niños de corta edad, reportando un premio, como es natural, los primeros en llegar al punto de antemano demarcado.

Postals 1

Retirado todo el mundo del campo de la «era» principió en la parroquial la misa mayor, con asistencia de las autoridades y personas oficiales, difiriendo todo muy poco de igual parte de la fiesta del dia anterior, y siendo el mismo el orador que tuvo á su cargo el discurso, que, como es natural, tenia por tema la festividad del dia. Las anchas naves de este precioso templo, que según Vd. habrá visto per si mismo ú oído decir, es una envidiable joya, se hallaban materialmente atestadas de gente, abundando no poco la forastera.

A las doce hallábase otra vez poblada lá plaza «Cuartera» de curiosos, ávidos de presenciar un «cos» de cuya clase no había yo visto nunca, ni ahí ni en ninguna otra de las poblaciones que he recorrido: ocupaba la arena el sexo que la han dado en llamar bello, y eso no podía menos que dispertar en mi cierta curiosidad. El hecho es que algunas mugeres, no muchas, disputábanse el premio ofrecido, de un pañuelo de crespón, que se veía espuesto en público, á beneficio de la que llegara primero a un determinado punto, corriendo á mas y mejor llevando sobre la cabeza llena de agua una cántara del país, con la condición de no poder tocarla con la mano durante la corrida para impedir su caída al suelo. La beneficiada lo fué una joven, muy jóven, de cierto pueblo comarcano, pero teniendo la fatalidad de mojarse bárbaramente por su misma agua, hecho pedazos el cuerpo endeble en que la traía, en el mismo instante de llegar al punto prevenido, por cuyo motivo, refinado el asunto, no dejaría de ser algo problemático el éxito de la premiada.” (19/09/1865 Diario de Tarragona, p. 2-3).

Postals 2

Resposta del corresponsal, carta del dia 20: “El Cos de las mujeres con el cántaro de agua en la cabeza fué importado por los ribereños del Ebro espatriados en esta durante la guerra civil. Es diversión que en verdad honra tan poco á los que la importaron como á los que la han adoptado por que siempre es atentatorio al pudor, divertirse y fomentar el descoco de mujeres de si harto descocadas.” (22/09/1865 Diario de Tarragona, p. 3).

Postals 3

Trobem nombroses referències en els anys successius de la seva pràctica. Així el 1868: “Dia 8. Corridas… de mujeres con un cántaro de agua en la cabeza. A Falset pues, donde habrá de todo, diversiones, buena agua, mejor vino, amabilidad en los hombres, cariño en las mujeres, y una no escasa dosis de coquetería en las lindas muchachas.” (06/09/1868 Diario de Tarragona, p. 2).

A les dècades següents (els setanta, els vuitanta del segle XIX), el mateix Diario publica les resssenyes de les festes, amb curses de dones amb càntirs. No sempre, però sovint es pot a tribuir a l’oblit del redactor, o la manca d’espai, o ves a saber… L’últim document trobat sobre aquesta pràctica a Falset arriba al 1916. La fama havia traspassat la frontera comarcal, dons el ressò prové de la Veu de Catalunya de Barcelona. Imaginem que la seva desaparició del menú d’activitats festives va ser progressiu, fins ja no convocar cap dona que voluntàriament es sotmetés a l’imprecació i al ridícul en què sovint es convertien. I va canviar el càntir per la calça curta.

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