Salou, 6 d’agost de 1859. Festa Major marina.

La crònica ens descriu una fira temporal en ple estiu arran de mar, molt concorreguda per tal de gaudir del veure i ser vist local i dels espectacles, millor els gratuïts, que s’ofereixen com a reclam i que justifica haver agafat la tartana i deixar-se portar per l’ase avall i amunt.

L’interessant del relat és la perspectiva. Descriu el que veu des de l’aigua, i la sent plena de vida. I un detall. És l’any que s’ordena la numeració dels carrers.

Salou, 6 de agosto de 1859. Estimados amigos y compañeros: Desde el fondo de la lancha en donde me había guarecido para esquivar los abrasadores rayos del sol á mi regreso de la expedición al Faro, distinguí, á gran distancia del puerto, considerable aglomeración de personas sobre el muelle, y en el mar diversas lanchas que bogaban en distintas direcciones, atestadas de seres vivientes, que daban marcadas muestras de serlo por los cantos que levantaban y el alborozo de que se les veía poseídos.

El conductor observó mi curiosidad para enterarme del objeto de aquella animación, y satisfaciéndola, me dijo: «Ha empezado la fiesta mayor del puerto, y los vecinos de Villaseca se entregan va á su diversión favorita dando largos paseos por el mar, y efectuando a veces algunas corridas de lanchas.» Efectivamente, así lo observé durante lodo el día, y especialmente por la tarde, pues en toda ella no se vió libre el mar de un número considerable de animados grupos, que cruzando en todas direcciones sobre aquella movible y plateada llanura, daba una forma veneciana á toda la extensión que abrazaban. Presenciando este ameno y entretenido espectáculo, permanecieron en el muelle algunos centenares de personas toda la tarde.

En la calle principal, llamada del puerto, encontramos ya, al saltar en tierra, dos largas filas de puestos de venta, en los que se distinguían las tiendas de comestibles. Necesarios eran estos, á la verdad, pues el número de almas del vecino pueblo de Villaseca que acudió á la fiesta era tan considerable, que bien puede decirse que se trasladó todo entero á este puerto.

Postal de factura datada el 1898.

No escaseo tampoco su afluencia el vecindario de esa ciudad, de tal manera, que hubo momentos en que se hacia imposible el tránsito por la ancha calle principal: tal era e! gentío que en ella se agolpaba y el crecido número de carruajes que la cruzaban.

Como si se hubiesen proyectado solemnizar la fiesta, entraron por la tarde en el puerto cuatro buques, tres mercantes y uno de guerra, con sus banderas izadas en el extremo de los -mástiles para dar un público testimonio de su naturaleza y patria.

En la capitanía del Puerto se desplegó en seguida del propio modo el estandarte nacional, y eran dignos de observar los gallardetes de la mar flotando sobre la muchedumbre de curiosos que llenaban las lanchas, y la bandera de tierra ondulando sobre el gentío que se agolpaba en el muelle.

Las filas de carruajes de una y otra playa, se extendían hasta el extremo de ambas, y el número de bañistas fué tan crecido, que ni un momento en todo el día se vieron libres las aguas para seguir el acompasado compás de su corriente

Algunas elegantes jóvenes de Villaseca compitieron con nuestras mas lindas paisanas, y hubo mas de un reusense que, preso en las hechiceras miradas de sus negros ojos, separó por un momento de su corazón la imagen de sus verdaderos amores, para dar entrada al nuevo imán que en pos de sí le arrastraba.

Poco puede prometerse de una población de reducido vecindario, no obstante, así y todo, no dudo que la numerosa concurrencia que acudió á este puerto, salió complacida del solaz que tan ameno sitio ofrece.

Vimos entre el bullicio algunas autoridades de Villaseca, vigilando para la conservación del orden público que ni por un momento fué turbado; no obstante, creo que debieron haber demostrado algo menos de tolerancia con ciertos fulleros, que con algunos juegos de azar parecidos al llamado de la Rolina, se ocupaban en sustraer á los prójimos incautos el dinero que llevaban consigo, y que, evitándolo, hubieran prestado un buen servicio á la moral pública, y tal vez á varias de las familias de aquellos inexpertos jugadores.

Ya que hemos creído deber observar este pequeño descuido de aquellas autoridades, reconocemos que estamos en el deber de tributarles un voto de gracias por una mejora que han puesto en práctica en este puerto, y es la numeración de las casas del mismo, bajo la forma moderna adoptada en todas las poblaciones cultas, esto es, colocando los números pares á la derecha del transeúnte y los impares á su izquierda.

Aunque no es de gran consideración este servicio, lo es para mí muy mucho, pues adquiere un valor inexplicable la mas insignificante muestras de aprecio que se tribute á este recinto de nuestras antiguas glorias.

Con el sol despareció el bullicio de la concurrencia, y quedamos en el puerto sus cotidianos habitantes, y los bañistas que momentáneamente residimos en él.

Soy siempre vuestro afectísimo. M. F.” (10/08/1859 Diario de Reus, p. 1-2)

Deixa un comentari

L'adreça electrònica no es publicarà. Els camps necessaris estan marcats amb *