1904-1911. “Capitana Mercedes” (I) La primera aeronauta espanyola. L’intent d’assassinat.

La història del volar a Barcelona és llarga. Comença el 1802, quan Vincenzo Lunardi va fer la primera ascensió davant la visita del Rei Carles IV. Ja n’havia fet més 10 anys abans a Madrid. En un altre peça podeu llegir les sensacions que tenia Lunardi quan aerovolava (palabro que utilitzaré sovint, perquè l’oficial, “aerostàtic” no defineix bé el fenomen. La major part dels globus d’aquell temps no paren quiets i acaben perduts en l’horitzó). Ara i aquí, però escrivim sobre una part concreta de la vida d’una dona de principis del segle XX, de la que descobrim noves informacions que perfilen millor el que se sabia d’ella fins ara.

Resum: Casada, amb 24 anys, ambdós treballadors acomiadats d’una fàbrica de confitats de Barcelona, i possible amant d’un artista, un tant especial: fa acrobàcies en un globus. Som al 1904. Separada de l’home, aquest, gelós, se les veu amb ella i l’apunyala, deixant-la mig morta. L’enxampen.

Ella se’n surt, però el mal record segurament l’allunyarà de Barcelona, de tal manera que a Madrid, a Bilbao o al Brasil es feia passar per portuguesa quan, ja en plena fama, era l’única dona espanyola aeronauta.

Parlem de Mercè Corominas, la “Capitana Mercedes”. Fins a l’edat susdita no en sabem res. Ningú en sap res. Té la pinta de ser del barri mateix de la fàbrica, o arribada d’un poble proper. Tampoc se sap el que pots llegir a continuació, una novetat: la del seu intent d’assassinat:

26 d’octubre de 1904

“El crimen de ayer.A las diez y media de la mañana de ayer una joven de 24 años, llamada Mercedes Corominas, apareció en el portal de la casa número 23 de la calle de San Paciá (travessera de la Rambla del Raval) pidiendo á grandes voces auxilio.

La joven procuraba contener la sangre que a borbotones le salía de una herida en el pecho que le había sido inferida. Al ser trasladada por los vecinos y algunos transeúntes que acudieron en auxilio de la que á voces lo demandaba al entresuelo, primera Puerta, de la misma casa, huyó un hombre humildemente vestido en dirección á la calle de Carretas, siendo perseguido por el jefe de la zona de la guardia municipal, señor Jiménez, el cual logró detenerle en la calle de Santa Elena. AI ser detenido dijo al agente del Municipio: —He muerto á mi mujer, pero ella tiene la culpa. El guardia lo condujo á la calle de San Paciá, encontrando en el portal Ia navaja con que había consumado la agresión.

“—He muerto á mi mujer, pero ella tiene la culpa.”

Antecedentes. El detenido, Andrés Zuñé, es el esposo de Mercedes y, según parece, los celos juegan importantísimo papel en el trágico drama de ayer. Ambos cónyuges habían trabajado en la fábrica de aprestos del señor Viñolas, de donde fueron despedidos por cuestiones ajenas al trabajo.

Entre las compañeras de Mercedes llegóse á poner en duda la fidelidad de ésta á su esposo, y hasta, según se dice, llegaron á facilitar á éste pruebas de tal peso que le convencieron de su desgracia, motivando estos chismes, más ó menos fundados, la separación de los esposos. Esto no obstante, á Andrés con frecuencia se le había visto entrar en la habitación de su mujer y hablar largos párrafos con ella. Comentábase también que Mercedes se hubiese decidido á verificar en breve una ascención en el globo que dirige el capitán Dardé, afirmándose que esto hubiese ocurrido tal vez el domingo próximo, de no haberse desarrollado el drama de ayer.

El crimen. A las ocho de la mañana vieron ayer los vecinos de Mercedes que Andrés se paseaba, al parecer algo agitado, por la acera de enfrente á la casa de su esposa y que ésta al poco rato salió de su habitación y estuvo hablando con su marido. Una vez hubieron terminado, Mercedes subió á su casa. Y algunos vecinos dicen que Andrés sacó de un bolsillo algunas monedas de plata, guardándolas otra vez en otro bolsillo. Seguidamente uniósele Mercedes V ambos marcharon en dirección de ¡a calIe de la Cadena. Los vecinos interpretaron esto como una nueva reconciliación de los esposos. Media hora después regresaban éstos, entrando en el portal, sin que nadie observare nada que permitiera presagiar el terrible desenlace que la entrevista tuvo.

No puede precisarse lo qua momentos después ocurrió. Supónese, sin embargo, que Andrés recriminó á Mercedes por su desvío, que pretendió conquistar de nuevo su cariño y que, irritándole sus negativas, en un momento de ofuscación sacó una navaja y con ella le infirió tres heridas, dejándole el arma clavada en el pecho. Cometido el crimen, Andrés se dió á la fuga, mientras Mercedes salía á la calle pidiendo auxilio.

Mercedes Corominas fué trasladada á la Casa de Socorro de la calle de Barbará, donde el médico de guardia le apreció las siguientes heridas producidas con arma blanca: Herida inciso penetrante en la parte superior derecha del pecho, encima de la mama; idem incisa en la parte anterior inferior del antebrazo derecho; idem incisa no penetrante en la parte inferior del lado derecho de la región abdominal. Estas fueron calificadas de pronóstico grave. La paciente fué trasladada en una camilla al Hospital de la Santa Cruz,

Parece que antes de ser sacada de su domicilio manifestó que el crimen habia sido cometido por negarse á entregar el dinero que su marido le pedía. En cambio. Andrés Zuñé, al ser sacado del domicilio de la calle de San Paciá, dícese que rogó á algunas vecinas que compareciesen en el Juzgado á demostrar la infidelidad de su esposa. Andrés fué conducido al Juzgado. La herida continuaba á última hora de la tarde de ayer en estado grave, si bien se abrigan algunas esperanzas de que no muera.” 26/10/1904 El Diluvio, p. 10

I no va morir, no… El Imparcial i La Época se’n fan ressò a Madrid el mateix dia.

Segueix a (II)


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