La il·lustració és de Pablo Picasso: Dos mujeres corriendo por la playa (1922).
No ens posarem a fer l’anàlisi de mètrica i rima, sinó d’algun contingut d’interès per a preguntar-se: A qui es refereix quan lloa las “mujeres corredoras” de Valls?
No pensem que hagués pronosticat les fites d’una vallenca hores d’ara de les millors en llarga distància i maratons, com Marta Galimany

La curiosa menció va passar desapercebuda, doncs del tema no se’n va parlar fins 10 anys després, quan un setmanari vallenc la recupera, i es pregunta estranyat: “Yo siempre había oido decir que las mujeres de Valls eran guapas, elegantes, hermosas, capaces de hacer pecar á San Antonio pero lo que es corredoras en mi vida lo había oido hasta que lo dijo Zorrilla.
Y si dudan Vds. de que tal cosa dijo lean la composición que dedicó á Tarragona, en una de cuyas estrofas verán: «Aquí la alegre Valls, con sus fornidos xiquets, y sus mujeres corredoras; Y sus montañas de hombres, ejercicios de agilidad y fuerza portentosos.» ¡Fuerza del consonante, á lo que obligas!” (04/10/1902 El Trabajo, p. 2).
Sembla que ho hem d’interpretar només com una llicència poètica.

L’Oda, (part on s’esmenten les poblacions del Camp):
Ante mí el esplendente panorama / de su campo feraz se desarrolla, / vestido de sus pastos y olivares / y sus viñedos con la verde ropa. / Do quier llanuras en actual cultivo, /valles frondosos, y labradas lomas, / pueblos alegres y Masías blancas, / ramos en flor y pintorescas rocas.
Do quiera sendas y caminos llenos / de ágiles Noys y de gallardas Noyas, / que van y vienen de los cien mercados / que hay a diario en las aldeas próximas. / Todo es labor y actividad el campo; / y las cinco ciudades que las forman / en la rica provincia están prendidas / como en tocado mujeril las joyas,
Allí Reus, la rica, la ilustrada, / que es, sin par, en sus fiestas religiosas, / y extremada en sus fiestas populares, / de oro, placer, y de manjares pródiga. / Reus, por el trabajo engrandecida, / sabia, industrial, fabril y agricultora, / siembra, construye, enseña, hila, fabrica, / comercia, viaja, sabe y vive cómoda.
Aquí la alegre Valls, con sus fornidos / xiquets y sus mujeres corredoras, / y sus montañas de hombres, ejercicios / de agilidad y fuerza portentosas.
Allá los de Falset, que de molinos, / rieras, esclusas, minas, pozos, norias, / a fuerza, han convertido al fin en huertas / sus agrios cerros y cañadas cóncavas.
Gandesa, coronada de santuarios, / y perfumada por sus cuevas de horta, / da más con la madera de sus bojes, / que con pan a su gente laboriosa.
(…) Volvamos, pues, la vista a la campiña, / donde Vendrell, Montblanch, Cambrils, Espluga, / Ginestar, Vimbodí, Barbará, Amposta, / del Ebro al Francolí, desde Vinebre / a Salou, de Mongat hasta Ulldecona / trescientos pueblecillos blancos, sueltos / como nidales de águilas y tórtolas,
Según por los picachos u hondonadas / se cuelgan, se hunden o ante el sol se esponjan, / hacen de Tarragona una provincia / bien prendida y gentil como una novia.”
I deixarem la ciutat de Tarragona a qui l’interessi la poesia…
