1850. Festa Major de Vila-seca. Curses a peu arreu.

Sí, entre la gresca, la xerinola i i la pressió religiosa la joventut es desbravava fent corredisses a veure qui era el primer a tocar la barra, o qui més s’embrutava pujant els pals de les cucanyes. No sempre, però, se celebraven, i això segur que encara les feia més especials.

Les que van celebrar-se aquest any 1850 per tot el Camp, amb tot l’apassionament que compendia el relat periodístic, n’és fidel resum la crònica següent:

“FIESTA MAYOR DE VILASECA. Extraño y cuasi incomprensible se hace el furor con que esta provincia ha optado en el presente año por las diversiones asi públicas como particulares. Desde que asomó el verano, á medida que han tomado color y aroma las flores, vida y lozanía los frutos; y desde que en fin los campos se despojaron del triste manto del mendigo para vestir la alegre púrpura de la abundancia, dando de este modo expansión y vida á las campiñas, esperanza y regocijo á los corazones, que cual si nunca hubiésemos conocido la desgracia y la miseria, cual si fuesen ya pasados y muy lejos los desengaños, se han ido injertando en nuestras almas vehementes deseos de placer, y nos lanzamos á ellos escondiendo al porvenir la cara.

No soy de los que condenan las fiestas y regocijos públicos; íntimamente enlazado con todas las clases del pueblo, conozco sus necesidades, aplaudo y apoyo sus legítimas exigencias, y acato y venero sus loables costumbres. Mas vuelvo á mi primer idea.

Indemnizados á duras penas de los perjuicios ocasionados por las sequías que por tanto tiempo reinaron en esta provincia, restablecidos de los daños motivados por los pedriscos que amagaban acabar con nuestras cosechas, apenas rechazados los enemigos que amenazaban dar al traste con nuestros restantes bienes; y sumidos todavía bajo la impresión causada por el nuevo sistema tributario, y nos levantamos de nuevo cual robusto atleta desafiando la inconstante fortuna.

A que atribuir semejante anhelo por los goces, cuando tenemos aún marchito el corazón por los disgustos, desgracias y zozobras. Como explicarse esta metamorfosis obrada con tal rapidez, cuando palpamos aun el objeto de nuestras industrias? A mi ver no se explica más que por este medio: abismado bajo el peso del malestar, un pueblo se resigna sumiso á sufrir la desgracia impuesta por los acontecimientos, pero el malestar y la desgracia anonadan de tal modo las fuerzas de los pueblos, que suportados por mucho tiempo embotarían sus sentimientos. Y por eso la costumbre, portentoso gigante de todas las edades, que resigna á seguir su camino á los á ella confiados, les permite de trecho en trecho salirse de madre para que el ensanche de sus poros fortalezca sus venas con la mayor absorción y renovación de aire.

Esta es la única solución que á mi ver puede darse al enigma de tan grandiosas como inesperadas fiestas de esta provincia.

Tarragona el dia de S. Juan dio la voz de alegría celebrando la fiesta de su santo patrón con un precioso Castillo de fuegos artificiales: siguióle Reus, y el día de S. Pedro se calcularon en su recinto de 30 á 40 mil forasteros que habían acudido á participar de tan gran fiesta; á aquella ciudad van á secundarle las villas de Vendrell, Selva, Vilaseca y otras que se están preparando sin contar Tarragona y Reus que las repetirán otra vez.

Todas estas fiestas se contienen á corta diferencia en un mismo programa. Hechos antiguos puestos en verso y recitados por varios individuos mientras van bailando, visten el traje y dan el nombre al baile según el argumento á lo que se refiere, torres ó castillos de hombres, procesiones, salvas de morteretes, carreras a pié (á cos) y fuegos artificiales: con alguno que otro pasatiempo que sirve de entreacto; haciéndose de este modo la diversión continua, durante uno, dos ó tres días.

Esta es pues la fiesta que está preparada para el día tres y cuatro del próximo agosto en la villa cuyo titulo lleva este comunicado.—T. S.

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