1902-1904. Un català creua Amèrica de dalt a baix, a peu: Enrique Moulain Crouffort

Fora dels arxius, ningú coneix qui hi havia rere aquests cognoms. Google no el té en el seu univers. I encara una dificultat més, perquè al buscar “Enrique Moulain” no apareix enlloc. Ha de ser Crouffort el cognom buscat, i encara. Si més no, l’hem trobat buscant informació sobre un altre personatge del seu temps, a qui també agradava molt tombar pel món.

Aquest bon senyor fill de Barcelona va fer el que uns dirien una bestiesa, altres una proesa i avui n’hagués tret profit fent-ho: Entre els estius de 1902 i 1904, anar de ciutat de Mèxic a Buenos Aires a peu. I, a diferència dels molts que aleshores deien fer la volta al món, ell va verificar el recorregut fet. I la documentació ho avala.

Els diaris encotillen d’”excursionista” aquest ex-caporal de Sanitat de la guerra de Cuba, i habitual de les nits teatrals mexicanes, i escriuen que va recorre d’entre 4.000 i  4.300 leguas. Això són 20.000 km d’excursió! (1 legua = 4,828 Km). No en va fer tants realment, però són molts, i se’n va sortir. Be, millor que ell, el seu gos, dons va ser condecorat a l’arribar a Buenos Aires

A l’octubre de 1904 torna a Barcelona per uns mesos, però estava enverinat de l’esperit sudamericà que tan bé ja coneixia que se n’hi torna. A mitjans 1905 el trobem donant una conferència a Valparaíso, Xile. Passen vint anys sense saber-ne res fins que el trobem amb 56 anys establert a Lima, on progressa, i mor l’any 1938.

Crouffort és el primer català i espanyol en fer un viatge com el què es descriu en les pàgines dels diversos diaris, sobretot mexicans, servits a continuació. País, per cert, al que ja no va tornar.

Cronologia

Ciutat de Mèxic, 14 d’octubre de 1902. Al diari El Imparcial s’hi pot llegir: “A pié a Buenos Aires. Enrique E. Crouffort, el único de los viajeros que se propusieron hacer el viaje a pié a Buenos Aires, que sigue su propósito, ha llegado el dia 2 del actual a Tuxla Gutiérrez sin novedad y con la firme intención de llevar a cabo su empresa. Saldrá rumbo a San Cristóbal de las Casas el lunes 6, de donde continuarà para Guatemala. El governador le concedió una audiència y particulares y comerciantes le dieron buena acogida, por lo que el viajero se manifiesta muy agradecido. Su libro de ruta tiene ya la firma del Gobernador del Estado de Chiapas, así como de otras personas distinguidas de Tuxla Gutierrez.[1]

El mateix diari un parell de mesos més tard aclareix:El último excursionista. El Viaje á Pié á Buenos Aires. Ya casi habrán olvidado nuestros lectores al grupo de individuos que salieron a pié de la capital, en un viaje a Bienos Aires. Todos los viajeros, a excepción del señor Enrique M. Crouffort, han desistida de su idea, y actualment este señor es el único que sigue el aventurado viaje. Desde Quetzaltenango nos dirigió una carta, y a estas fechas debe haber salido ya para Guatemala.[2]

Un mes més tard, un altre diari de la capital publica: “Crouffort. Excursión a pié. Los periódicos del Salvador dan la noticia de haber llegado a la capital de esa República el señor Enrique M. Crouffort, uno de los excursionistas catalanes que emprendieron, en agosto último, el viaje de México a Buenos Aires á pie. El señor Crouffort es el único que ha llevado adelante la proyectada excursión, pues de sus compañeros, algunos se quedaron en Oaxaca, arrepentidos de la empresa, y otros en Tehuantepec, sin alientos para proseguir en su camino. El excursionista ha recogido una buena suma de datos importantes acerca de las regiones que ha visitado.[3]


Tot sembla indicar que ho va voler fer amb més catalans, que al final se’n van desdir. El mes de març El Popular rep la següent carta des de Madrid: “Revista española. Creo que no se ha olvidado aún en esta capital, la expedición científica, que en el mes de Julio del año pasado comenzó a organizarse, para atravesar América, de Norte a Sur, á pié, partiendo de México, y proponiéndose los viajeros llegar a Buenos Aires.

De aquella formaban parte en un principio personas como el distinguido ingeniero de minas Sr. Pichot (encargado de unes explotaciones en Sultepec) y algunos otros, que desilusionados por los insuperables obstáculos que se presentaban renunciaron al proyecto. Sin embargo, varios de los comprometidos, sin más bagaje que el entusiasmo, y… unos cuantos pesos, salieron de Méxcio en Agosto de 1902, y en Puebla ya comenzaron las defecciones: de los 7 viajeros, uno se quedó en la Ciudad angelopolitana, tres más no pasaron de Oaxaca, y otros dos echaron ancla en Tehuantepec.

Desde la Ciudad del istmo y de… los temblores, partió solo el español Enrique M. Crouffort, llevando por única compañía un Hermoso perro danés, León, que días antes de la salida de México, habían encontrado abandonado por el Coliseo Viejo. Muy general fué el pesimismo con que se recibió la partida de Crouffort: nadie podia creer en el éxito de tan gigantesca empresa, por un hombre solo y á penes sin recursos, y fué opinión casi unànime, que Crouffort no llegaría a cruzar la frontera guatemalteca. Creo que entonces, acaso fuera yo el único que conservaba un resto de confianza, publicando diariamente en un Periódico de esa capital, en el que me encontraba como jefe de redacción, las noticias que el animoso viajero me remitía.

Cuando en noviembre del año pasado salí de la República Mexicana, y embarqué para España, Crouffort quedaba en Comitán, desde donde se proponía entrar en Guatemala por Nautén. Ya en la península, pasé tres meses sin saber nada del denodado viajero, cuando un dia recibo con gratísima sorpresa varias cartas de Guatemala, luego otras de Acajutla, San Miguel y La Unión (república del Salvador), y por último, ayer una de Corinto (Nicaragua), a cuyo Puerto llegó el 15 del pasado mes de Enero… con el perro León. Hoy debe haber cruzado ya la frontera de Colombia, rumbo a Panamá (después de pasar por Costa Rica), puesto que a ese punto y Sta. Fe de Bogotá, más tarde, ruega se le envie la correspondencia.

Se encuentra con salud perfecta, poseído de más entusiasmo que nunca, corrió peligros mil, de los que salió con fortuna, y como dato curioso, en Acajutla (San Salvador) un riquísimo alemán, llegó a ofrecerle por el perro León, la suma de diez pesos oro por cada uña del animal: en este punto me dice Crouffort que contestó con una rotunda negativa: “Ni aún viéndome tres dias sin comer vendería mi fiel compañero, antes me desprenderé de mis armas y mis ropas, que del perro.”

Que la suerte acompañe al audaz expedicionario en el curso de su inmenso viaje: del que en crónicas sucesivas seguiré informando a los lectores de El Popular![4]

Ho signa Ramón del Valle a Madrid, Febrero 15 de 1903. Segons la seva biografia, era a Madrid, però a Mèxic no hi va estar ni el 1902 ni el 1903, sinó el 1892. No era Valle-Inclán?


Ha passat un any des de la primera informació, i a l’aventura del Crouffort li surt un padrí: El viaje de un andarín. En “El Imparcial” de Mejico, he leído con singular placer la noticia de que Enrique Crouffort, el andarín que hace quince meses salió de Méjico á pié para Buenos Aires, està llegando al termino de su épica jornada y es probable que a estas horas se encuentre ya en la capital de la República Argentina. Crouffort ha realizado algo que parecía imposible a todos menos á mi, que fuí quién hizo que el atrevido viajero pusiese en pràctica su proyecto.

La historia del viaje de Crouffort, que seguramente serà comentada por la prensa del mundo entero, es la siguiente: Hallábame un dia trabajando en la mesa de redacción de un diario que se publicava por entonces en México, cuando se me pesentó un individuo con una carta de recomendación de un distinguido artista solicitando mi cooperación para que fuese admitido en una expedición compuesta por 10 individuos que debían salir próximamente á pié para Buenos Aires, atravesando á pié el continente americano.

Este individuo se llamaba Enrique Crouffort y era alto, Delgado, de complexión nerviosa, mirada viva y penetrante y extremadamente simpático. Después de exponerle las grandes dificultades de aquella empresa y la poca confianzas que tenia en que se llevara a la practica, Crouffort me dijo con aire tal de convencimiento, que logró llevarme con él: “Usted consiga que yo salga con ellos y cuente con los medios que ellos pueden darme, y yo le aseguro que aunque todos queden en el camino, “yo llego”. Aquella decisión tan firme me convenció, y á los dos dies estaba arreglado todo y Crouffort se despidió de mi dándome las gracias y un estrecho abrazo á la Puerta del Teatro Principal, momentos antes de partir para su penosa expedición.

A los quince dias estaban de regreso en Méjico los aompañantes de Crouffort, quienes, rendidos por las fatigas de la marcha, no pudieron pasar de Tehuacán. Ellos me trajeron un saludo del intrépido viajero y el siguiente encargo: “Digan al señor C. que ustedes se vuelven; però que yo compliré mi palabra, que “yo llego.”

Desde el estado de Chiapas tuve noticias de él y de la buena acogida que había hecho el Gobernador de aquel estado, y de las facilitades y recursos que de él había obtenido. Desde Guatemala me envió otra carta y otra desde Costa Rica y otra desde Bolivia, y en todas elles me decía: “Sigo bien, acompañado solamente por el perro de la “Maison Dorée” y pasando muchas fatigas, però “yo llego.”

Después no volví a saber nada de él y en distintas ocasiones me ha venido á la memòria la figura del simpático viajero, imaginándome que tal vez hubiera sucumbido víctima de su temerario valor. Sin embargo, tan grabado tenia aquel “yo llego” tan enérgico y decidido, que nunca perdí la esperanza de que Crouffort llegarà al termino de su viaje.

Imagínense mis lectores con cuánto placer habré leído hoy en “El Imparcial” un articulo dedicado al famoso andarín, en el que, entre otras coses, se dice lo siguiente: “Crouffort escribe ahora desde Chiclayo, donde llegço el 26 de septiembre último, siempre á pié y después de atravesar sin mayor contratiempo uno de los trozos más penosos de todo su viaje, el Desierto de Sechura, de 46 leguas de extensión.

Crouffort, para poder hacer esta parte de su viaje, que realizó sin el menor contratiempo, hubo de hacerse acompañar por un criado que le cargó el agua y los víveres. De Chiclayo, donde permaneció hasta el 1º de octubre, salió rumbo á Trujillo y Lima. En Guayaquil se encontró el viajero con un decidido compañero. Era éste un joven español que se empeñó en acompañarlo en su viaje; però su resolución solo duro hasta Payta, donde hubo de quedarse imposibilitado para andar, pues tenia los pies destrozados.

Crouffort, pues, toca ya el termino de viaje. Ha cumplido la palabra empeñada conmigo. “Yo llego”, me dijo, y ya puede que haya llegado, realizando uno de los Viajes más arriesgados que se conocen. Desde este rincón le envio mi cordial felicitación y un estrecho abrazo.[5] Signa C. El Dictamen Público, de Veracruz.

Amb les dos cròniques anteriors crec s’entén bé qui era, i quina va ser la seva determinació per fer el que va fer. El Mexic Herald ho va resumir: “Llarg viatge a peu. Henry F. Crouffort està fent una gira per Amèrica del Sud. Fa unes mesos un grup d’homes d’aquesta ciutat va marxar cap a Amèrica del Sud, amb la intenció d’anar i tornar a peu. Entre ells hi havia el senyor Henry M. Crouffort. Al cap d’una o dues setmanes els turistes, a excepció del senyor Crouffort, es van cansar i van abandonar el viatge, tornant a aquesta ciutat. El senyor Croufffort va continuar el seu camí sol. Una carta rebuda d’ell ahir, datada el 12 d’ult., diu que en aquell moment es trobava a Ayacucho, Bolívia, i que marxaria a Cuzco, Perú, l’endemà. Croufffort espera tornar a Mèxic d’aquí a un any, després de visitar els llocs més importants d’Amèrica del Sud. Encara viatja a peu.[6]


Crouffort arriba a l’Argentina

L’u de juliol de 1904 s’arriba a la fi de la gesta. Argentina no té hemeroteques digitals de lliure accés, i el poc que hi ha és de dates posteriors. En canvi, sembla haver estat molt eficient en el control migratori per mar. Potser perquè van externalitzar el servei a empreses nordamericanes… Dons, farem com en aquell temps es feia: Copiar la font publicada. En el nostre cas, copiar del copista. Ho entendreu fàcilment.

Crouffort podria pensar “m’he guanyat un reconeixement pel que he fet,” Dons si, però no, perquè no va ser per ell, sinó pel gos. A Buenos Aires els va sorprendre més la presència de León que la del seu amo:

“Recompensa honorífica concedida a un perro. El sábado a las 8,30 de la noche tuvo lugar en los salones de la Sociedad Protectora de Animales la solemne recepción del perro León, inseparable compañero del excursionista señor Croutforu La concurrencia era numerosa y la entrada del fiel animal fue recibida con aplausos y aclamaciones.

El doctor Albarracín al hacerle entrega A León del Collar y diploma que atestigua el reconocimiento de la Sociedad Protectora por sus condiciones relevantes, pronunció un elocuente discurso, y como es de pràctica en estos casos, el agraciado ladró evidentemente emocionado por la demostración de que era objeto…[7]

20/08/1904 Caras y Caretas, Buenos Aires. Crouffort i León.

Per fí, les notícies sobre l’aventura de’n Crouffort arriben a casa. Dos diaris de Barcelona li donen força espai: “De Mejico a Buenos Aires á pie. La tournée de un catalán“, titula El Diluvio el 30 d’agost a tota pàgina. El 3 de setembre La Publicidad replica el mateix text: “De Méjico a Buenos Aires Dos años de viaje á pie. El dia 31 del mes de julio ultimo llegó a Buenos Aires Enrique Crouffort, quien ha realizado su viaje a pie desde Méjico. La empresa llevada a cabo por Crouffort es meritoria y digna de aplauso.

En Mejico, después de terminada la guerra de Cuba, según recortes de diarios que ha exhibido, se suscitó una polémica a propósito de si la raza sajona era ó no superior á la latina. La Prensa se hallaba dividída, y, según consta en algunos sueltos, los adversarios de la raza latina citaban como muestra de decadencia á la nación española, y alguien dijo que ningún español se atrevería a trasladarse á pie a Buenos Aires, Entonces Crouffort se ofreció á emprender el viaje, abandonando sus ocupaciones, con el deseo de hacer quedar bien a sus compatriotas. Se estipularon las condiciones y el itinerario del viaje, figurando entre aquellas que todos los gastos debian ser sufragados por los españoles residentes en las distintas regiones que visitara.

El 6 de agosto de 1902, á las seis de la mañana, el Sr. Crouffort se puso en marcha desde la ciudad de Méjico, pasando por Puebla de los Angeles, Tehuacan, Oaxaca, Tehuantepec, Tuchtla-Gutierrez, San Cristóbal de las casas y Comitán. (981 km)

De la República de Guatemala visitó los siguientes puntos: Nenton, Jacaltenango, Buhuetenango (Huehuetenango), Quesatenango (Quetzaltenango), Calel, Saja (San Carlos Sija. Els dos últims són abans de Quetzaltenango: error de transcripció del diari), Guatemala, San Vicente (Pacaya), Cuajiniquilapan (google no el troba) y Jeres (Jerez). (567 km)

De allí pasó a la República del Salvador, visitando a Santa Ana, Sonsonati, San Salvador, Mercades, Humaña (és un: Merdedes Humaña), Santiago de María, San Miguel, Santa Rosa (de Lima. N’hi ha tres a El Salvador. Aquesta és la que més s’acosta, però sembla un desviament absurd) y La Unión. (293 km)

En la República de Honduras solo visitó a Amapola (Amapala, l’illa del capità Drake), porque llegó allí en pleno periodo revolucionario. (120 km per mar)

En Nicaragua, pasó por Corinto, León, Managua, Granada y Rivas. (280 km)

En Costa Rica estuvo en La Cruz, Santa Rosa (de Pocosol: n’hi ha 5 a CR), San José, Desamparados (Avui està inclòs a San José. N’hi ha d’altres, però no encaixen), Los Frailes (sense Los) y San Pedro. (553 km)

Entra a Panamá, que encara pertanyia a Colòmbia! Som a l’any de la Independència: Bugaba, David, Santiago de Veragua, Panamá, (468 km)

De Ciudad de Panamá a Buenaventura s’hi va per mar (631 km) Era l’únic camí. Un cop al continent: Buenaventura, Cali, Popayán, Pasto, Ipiales. (585 km)

En el Ecuador, Tulcán, Otabalo (amb v baixa), Malchingui, Pomasqui, Quito, Latacunga, Ambato, Rio Bamba, Durán, Guayaquil y Santa Rosa. (776 km)

En el Perú, Túnez (Tumbes), Paita (hauria de sobrar, però és el port de mar, i potser rebia coses…), Sullana, Piura, Catacaos, Sechura, Mórrope, Lambayeque (és una regió), Chiclayo, Eten-Lagunas (és Puerto Eten avui), Pueblo Nuevo, Guadalupe, San Pedro (de Lloc), Saraberri (Salaberry. Es troba després de Trujillo, no abans), Trujillo, Casma, Barranca (és després del que ve), Huarmey, Huacho, Ancón, Lima, Oroya (amb La. Altres són a l’entorn de Lima), Cerro de Pasco (seria tornar enrere, amb un llac pel mig: visita obligada?), Tarma, Jauja, Huancayo, Huancabelita, Abancay (ve després d’Ayacucho), Ayacucho, Cusco, Sicuani, Arequipa (es desvia molt per anar a Arequipa), Puno (San Carlos de). Totes les poblacions que comencen per H el diari les canvia per G. (Per Perú va fer un total de 3.422 km)

En Bolivia, Guaqui, La Paz, Oruro, Ununi (Uyuni), San Vicente, Talina. (927 km)

De este punto entró en el territorio argentino atravesando la Quiaca, Humahuaca, Jujuy, Salta, Tucuman, Córdoba y Buenos Aires. A Buenos Aires llegó en ferrocarril, bebiéndolo tomado en Arrecifes, porque Crouffort se encuentra enfermo de de un pie a causa de una caída. (Argentina, 1.925 km)

El viajero ha recorrido próximamente 4,200 leguas*, y tiene en su poder las constancias necesarias, firmadas por las autoridades de cada localidad. Desde La Paz (Bolivia) lo acompaña un joven boliviano, Máximo Guzman, tan emprendedor y entusiasta como él.

Crouifert es catalán, hijo de Barcelona, y posee bastante instrucción. Conversando con él, suministra todos los datos con naturalidad, sin jactancia y sin alarde de haber vencido peligros y aventuras, haciéndolo simpático su modestia. Como español, cree haber realizado una buena obra y se muestra satisfecho por ella. Durante su largo viaje ha sufrido las penurias inherentes a este género de expediciones, compensadas suficientemente, según nos dijo, por haber podido cumplir su palabra empeñada.

De Buenos Aires se dirigirá a Madrid, cuando disponga de los medios nesarios, dando asi por definitivamente terminado este. De Madrid pasará a Barcelona, donde descansara algunos meses, y el abril del año próximo regresará de nuevo a Mejico.

Enrique M. Crouffort tiene 33 años de edad y en la última campaña de Cuba, durante toda la guerra, figuró en el ejército, siendo cabo de Sanidad militar. Un año después de haber desembarcado y, sin duda, no hallando en esta tierra el premio a que los defensores de la patria son acreedores, resolvió abandonar el suelo que le vió nacer y reembarcó, dirigiéndose á la República de Méjico. Allí, en la población de Laguna de Campeche, entró de mayoral en la hacienda Cuervos, cuya colocación se la proporcionó el vicecónsul español en dicha ciudad.

El origen del viaje, fue la polémica entablada por los diarios de aquella capital. Seis individuos de diferentes nacionalidades, salieron el dia 6 de agosto de 1902 dispuestos a seguir el itinerario trazado, y a los nueve mes, los cinco excursionistes restantes se declararon fracasados y Crouffort con su único e inseparable compañero el soberbio perro León continuó su viaje, hasta que en La Paz (Bolivia) encontró un joven que voluntaria y entusiásticamente le acompañó hasta el final del viaje.[8]

Totes les poblacions mencionades existeixen avui. Unint per carretera o mar les distàncies surt el càlcul següent: Mesoamèrica, 3.262 km; Amèrica del Sud, 8.266 km. Total: 11.528 km!

Temps. S’escriu que surt el 6 d’agost de 1902 i arriba l’1 d’agost de 1904. Són dos anys. La divisió resultant és que ho va fer a una mitjana de 15,7 km diaris. També ens indica que, dels dos anys, un se’l passa caminant, traslladant-se d’un lloc a l’altre. El segon és de residències temporals per a descansar i visitar espanyols perquè l’ajudessin, tal devia ser el tracte.

27/10/1904 ABC, p. 7 Un caminante intrépido

El ressò també va arribar a Mèxic capital, i algú se’n recordava de forces detalls: “De Méjico a Buenos Aires. El excursionista Crouffort. “Crouffort, antes de partir, trabajó en Méjico con bastante entusiasmo, en algunos teatros de los de genero Chico. Alguien tuvo por entonces la idea de realizar á pie un viaje hasta Buenos Aires, y varios íntimos amigos que se creían con las fuerzas suficientes comenzaron á hacer los necesarios preparativos. A Crouffort desde un principio le gustó mucho la idea; él hubiera deseado ser uno de los viajeros, però tropezaba con el inconveniente de no conocer á los que pretendían realitzar el viaje. Fué, al fín, subsanado el obstáculo, y el dia que le dijeron a Crouffort que seria uno de los expedicionarios fué el más feliz de su vida.

Para que Crouffort pudiera salir de Méjico con todo aquello que le fuera más preciso se hizo una suscripción entre los artistas que trabajaban entonces en los teatros de Méjico. La referida suscripción dió muy pocos resultados, però fué lo suficiente para que el simpático artista de quién nos venimos ocupando comprara algunas cosas que necesitaba.

Crouffort y sus compañeros discutieron mucho tanto el itinerario que habían de seguir como la fecha de su salida de Méjico, hasta que al final decidieron el dia de la partida, no sin que los expedicionarios tuviesen hasta entonces muchos disgustos, pues la generalidad de las persones que los conocían consideraban como un sueño la referida expedición. Crouffort era el que infundía a todos ánimo y, más decidido que los otros, no se preocupaba de lo que dijeran. El simpático muchacho aseguraba que aunque fuese solo llegaría Buenos Aires.

El día de la partida y en las primeras horas de la mañana fuimos a despedir á los expedicionarios varios amigos. Eran aquellos varios catalanes, un madrileño y un americano. Éste era el que infundía más esperanzas de que llegase, pues ya tenia á su favor el que acababa de realizar á pie una excursión desde los Estados Unidos á Mejico. Al dar nosotros el abrazo de despedida á Crouffort, éste nos dijo: “Han dicho que yo no llego a Buenos Aires; yo les prometo que si no muero les he de hacer comprender que estuvieron equivocados.”

A los pocos días de salir la expedición de Méjico ya fueron volviendo poco a poco los que la componían. Crouffort era el único que en todas sus cartas daba pruebas de entereza, haciendo caso omiso de todas las contrariedades y asegurando que, aunque solo fuera con el hermoso perro que de aquí se llevaron, él llegaría á Buenos Aires.

Hace un tiempo que no teníamos noticies de Crouffort; al fín encontramos lo siguiente en La Prensa, de Buenos Aires, que reproducimos con verdadera satisfacción: “El tren que llega á la estación Retiro a las 7 p.m. trajo desde Arrecifes al excursionista español Sr. Enrique M. Crouffort, quién desde la capital de Méjico salió el 6 de agosto de 1902, en viaje de resistència cuyo termino debía ser esta capital.

Acompañándole en su empresa seis jóvenes entusiastas, quienes creyeron poder soportar las fatigas que le esperaban, y con pocos dias de intervalo le abandonaron aún en territorio mejicano, dejándolo solo con el fiel León, robusto mastín de origen catalán, como su dueño.

Las últimas notícias que tenemos de Crouffort eran de Arrecifes, anteayer, en que nos comunicaba haber caído en una zanja durante su viaje y, habiéndose lastimado un pié, se veía obligado a servirse del ferrocarril para apresurar el viaje y saludar á sus múltiples amigos y relaciones que le esperaban con impaciència.

Couffort tiene 34 años de edad, pero ha envejecido mucho á causa de su viaje largo y penoso. Hemos visto una fotografia suya sacada en Méjico poco antes de su partida y se nota en su fisonomia actual un cambio acentuado que le da cuatro o cinco años más de edad.

En una breve entrevita que celebramos con Crouffort nos manifestó su agradecimiento por la cooperación desinteresada que le prestaron á su paso en las repúblicas de Perú, Chile y en ésta sus compatriotas; al mismo tiempo nos mostró los justificativos de las autoridades que ha encontrado a su paso, las que acreditan su viaje.

Los múltiples incidentes que ha tenido Crouffort en su excursión se propone relatarlos en un libro que darà á la luz á su regreso á Méjico, donde ocupa una posición comercial.

En la Paz, Bolivia, la caravana, compuesta de Crouffort y su perro León, aumentó con el joven boliviano Máximo Guzmán, de Potosí, quién además de asistirlo durante una dolencia contraída en parajes malsanos, se brindó a acompañarle y prestarle su ayuda.

Crouffort se hospeda en un hotel, donde descansarà algunos dies, hasta restablecerse de su caída en Arrecifes. El Sr. Souñé y otros caballeros españoles acompañaron en su visita á este diario á los expedicionarios.[9]

El Herald mexicà recull la crònica del seu homònim bonaerense, que destaca també la medalla al gos: “Enrique M. Crouffort, el vianant que va sortir a peu d’aquesta ciutat cap a Buenos Aires, ha arribat, després de gairebé dos anys, a la capital de l’extrem sud. Ha demostrat força i resistència, però qui és millor? Els companys que van començar amb ell d’aquesta ciutat no van arribar més lluny que Oaxaca; alguns, de fet, van caure a la vora del camí a Puebla. Parlant de Crouffort, el Buenos Aires Herald diu: El proper dissabte a la nit, a dos quarts de vuit, els membres de la societat per a la prevenció de la crueltat cap als animals acolliran, a les seves instal·lacions del carrer Paraguai, el senyor Enrique M. Crouffort, i el seu gran gos mastí, arribat a aquesta ciutat un fa uns dies, després d’haver caminat tota la distància des de Mèxic. En diverses ocasions durant el viatge, el gos per la seva fidelitat i coratge va salvar la vida del seu amo i, en reconeixement d’això, la societat obsequiarà al company i protector caní del Sr. Crouffort, amb un bonic collar de gos i una medalla.[10]

Sembla que va voler començar a escriure un llibre, i així es pública a Mèxic com una mena d’estudi antropològic d’una tribu peruana antiga: “El excursionista Crouffort. Un viajero audaz. “Hemos dado cuenta á nuestros lectores detalladamente acerca de la audaç expedición emprendida por un empleado español del comercio de México, que salió de esta capital para ir a la República Argentina. Los expedicionarios que salieron de esta capital eran cuatro; però en Tehuacán se desprendieron dos de ellos y el restante en el istmo de Tehuantepec, dejando solo al señor Crouffort, que ha logrado llegar a Buenos Aires.

Dimos cuenta de ello, insertando un articulo que La Prensa de Buenos Aires publicó en el que se referia sucintamente la odisea de este valiente expedicionario. En el mismo periódico encontramos hoy un párrafo del libro que publicarà el señor Crouffort á su regreso á España, relativo a la vida de los indios del alto Perú, que han logrado vivir libres, fuera de toda civilización, y conservando sus hábitos y costumbres, probablemente desde épocas muy atrasadas.[11]

Segueix la descripció de la tribu asiàtica fins al final. Cap menció més. El va acabar publicant? No n’hem trobat rastre…

Crouffort arriba a Barcelona

03/09/1904 La Publicidad, p. 1

Crouffort arriba a Barcelona. El Diluvio ens relata les primeres passes a casa, i explica la seva versió sobre com va anar al principi:

 “Hemos recibido la visita del excursionista catalán don Enrique M. Crouffort, que recorrió a pié las 4.000 leguas que separan Méjico (capital) de Buenos Aires. El señor Crouffort publicarà interesantes datos sobre las comarcas que ha visitado. Su colección de armes y de fotografías està expuesta en la sastreria del señor Morell, en la Rambla.[12]

“Un campeón catalán. Hace pocos dias llegó a esta ciudad en el vapor Berenguer el Grande, procedente de Buenos Aires, nuestro paisano don Enrique M. Crouffort, que ha cruzado á pié la distancia que media entre Méjico y Buenos Aires. El orígen de tan arriesgada excursión es el siguiente:

Después del desastre colonial, una vez firmado el tratado de Parta, se suscitó una polèmica a proposito de si la raza era o no superior a la raza latina. La opinión sustentada por la prensa mejicana se hallaba sumamente dividida, pues mientras unos consideraban que la raza sajona rebosaba de vida y era la más fuerte, otros, en cambio, opinava que la más potente era la latina, y consideraban inferior á la primera. Los adversarios de la última citaban como muestra de su decadencia á España, asegurando todos ellos que ningún español se atrevería a trasladarse a pié hasta Buenos Aires.

Nuestro paisano señor Crouffort, que á la sazón seguía con interés las peripecias de la polèmica, llevado por su amor patriótico recogió el guante y otrecióse a emprender el viaje.

Se estipularon las condiciones y el itinerario del mismo, nguranco (sic) entre aquellas que todos los gestos debían ser sufragados por los españoles residentes en las regiones que visitara. Aceptadas la bases, la colonia española residente en aquella capital, queriendo despedir dignamente al que en aquella ocasión les representaba, se reunió en sesión extraordinària, en la que abundaron los vivas a España.

El dia 6 de Agosto de 1902 empezó la arriesgada excursión, saliendo Crouffort de Méjico precedido por la bandera bandera del Casino españoI de aquella ciudad, de la banda de artilleria, facilitada por el ministro de la Guerra mejicano, y acompañado por más de 4,000 personas hasta las afueras de la población.

Hay que advertir que al salir de Méjico eran siete los exrursionistas; pero tantas fueron las penalidades y peligros sufridos y tanto el cansancio que ocasionaba a los expedicionarios tan penosa marcha, que mucho antes de llegar à la frontera de Guatemala ya habían abandonado á Crouffort sus compañeros, dejándole sin más amigos que su fiel perro León quien ya no le abandonó. Desde entonces se multiplicaron las penalidades y peligros del infatigable viajero. Tan pronto se hallaba expuesto á ser victima de la erupción del volcan de Santa María en Guatemala, la cual presenció, como a ser aplastado por enormes rocas en varios temblores de tierra en que se encontró al cruzar las regiones volcánicas de aquella República.

Vióse también en más de una ocasión en peligro de morir de hambre, teniendo que comer mono asado, sin sal ni otro aliño, al atravesar la extensa llanura cubierta de selvas virgenes que se extiende al Sud de Costa Rica, entre esta República y Colombia. En Quito un español intentó seguir á Croulfort en su viaje; pero A los pocos dias se quedó en el camino.

En el Perú se internó en la montaña de Chanhcamayo, región poblada todavía por indios bravos constituyendo tribus nómadas que viven aisladas. Algunas de estos tribus son antropófagas. Esta expedición la hizo Crouffort escoltado por nueve soldados peruanos. Atravesado Perú y ya en Bolivia, se encontró el excursionista con el que ha sido desde entonces su amigo y compañero de excursión, Máximo Guzman, joven mestizo de raza india. Por fin llegaron los expedicionarios á Buenos Aires enfermos y maltrechos por tanto sufrir; pero satisfecho y orgulloso Crouffort por haber salido victorioso en su arriesgada empresa.[13]

04/01/1903 El Mundo ilustrado. México, p. 7

A Quito va arribar l’ecus de Buenos Aires, i se’n recorden del seu pas, i del gos: “No ha mucho, recordaran nuestros lectores, estuvo en ésta el excursionista Crouffort, de tránsito para el Sur, quien llevaba consigo un perro al que habia denominado León. Crouffurt pasea actualmente por Ia ciudad de Buenos Aires (ja era a BCN feia un mes), y luego se trasladará á otro punto. Por un periódico argentino sabemos, que Ia sociedad Protectora de Animales establecida en el lugar de tránsito para el excursionista, ha celebrado una ceremonia pomposa con el sólo deseo de premiar al perro León, quén ha dado prueba de fidelidad y amor al amo, al haber custodiado a éste, de manera inseparable, en la dilatada excursión de casi todo un continente. El premio discernido ante numerosa concurrencia, ha consistido en un collar fino y de valor que colocaron en Ia garganta del perro, y en una famosa medalla de oro. Al paso que vamos, sin perdonar las más ridiculas imitaciones, no tardaremos en coronar aquí hasta á los perros de los aventureros que nos visiten.[15]

A principis de 1905 es recorda el seu pas  per la capital argentina: “1904: Llega a la Ciudad un curioso personaje. El hombre era catalán, se llamaba Enrique Crouffort y había arribado a Buenos Aires procedente de México. La particularidad no era esa ¡sinó que el trayecto lo había hecho caminando! El excursionista no había venido solo: lo acompañaba su fiel amigo León, un perro mestizo. Es curiosa la crònica de la revista Caras y Caretas sobre  el hecho. No menciona qué pasó con Crouffort en Buenos Aires, però sí que el 13 de agosto, en la sede de la Sociedad Protectora de Animales, fue condecorado su perro “por sus condiciones relevantes”, a manos del propio fundador de la institución, Ignacio Albarracín.[16]

I tal com havia dit, cap el juny de 1905 ja torna a ser en terra americana. Però no sembla que tornés a Mèxic, ans el trobem a Valparaíso, Xile: “Carta de Chile. – Sr Director de El Monte Carmelo: El Sr. D. Enrique M. Crouffort, oriundo de España, nacido en Barcelona el 11 de febrero de 1870, ha pocos días dió en el “Círculo español” de esta localidad una interesante y amena conferencia acerca de la caminata que ha hecho a pié desde Méjico a Buenos Aires en menos de dos años, en compañía de un Hermoso mastín de pura raza catalana y sin otros recursos que los que pudiera proporcionarse en el trayecto. Narró su viaje y las innumerables peripècies que durante él tuvo que suportar. La disttancia que separa a ambas ciudades es de 4.300 leguas, y el Sr. Crouffort las ha recorrido en el caballito de San Francisco atravesando las repúblicas de Méjico, Guatemala, San Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y Argentina. Parla del premi al gos, i acaba: “Lo que no sabemos es ciuándo, dónde, por quién y cómo ha sido premiado nuestro paisano Sr. Crouffort… Valparaíso. Abril 1905. Fr. M. T. Río.[17]

Aquí s’acaba l’episodi documentat, Hem ensenyat el que tenim avui. Malhauradament no trobem res d’ell ni de família relacionada en cap dels dos cognoms, excepte: “Amparo Moulain y Crouffrot, religiosa del convent de Nuestra Señora de la Esperanza, de Manresa puja en companyia d’altres al León XIII, un transatlàntic que les durà a Mendoza, Argentina, a establir una nova fundació.[18]

I no era l’única. Una d’elles va arribar al cim de la seva Congregació: M. Maria de les Neus Moulain, Superiora General de les Religioses Mercedàries.[19] A “75 aniversario de presencia Mercedaria Misionera en América: 1935” Arriba a Ecuador Ma de las Nieves Moulain Crouffort, impulsora del apostolado misionero.

I encara n’hem trobat una tercera: Apareix una Luisa Moulain Krauffort, soltera com a tenedora de valors Cia Barcelonesa Electricidad el 1919, en parador desconegut[20]. Dos germanes monges, i possiblement una tercera. L’Enrique era l’únic home de la família? Ens els imaginem a tots, repartits per Amèrica (Perú, Equador, Argentina)?

De l’Enrique sabem que ja no es va moure del Perú. I va exercir de representant comercial fins a la seva mort, probablement sense descendència: “Enrique Crouffort Maulain. Había nacido en Barcelona en 1869 y moriria en Lima en marzo/abril de 1938. De ingreso tardío al Perú (lo haría en 1926), se encaramó ràpidament a los puestos directives de la COECP de la que fue vicepresidente de 1930 a 1935. No era un advenedizo en los negocios que ya había experimentado en Santiago de Chile y Buenos Aires. Fué importador, agente y distribuïdor de productos farmacéuticos con oficina y despacho en la calle Caridad 616 de Lima.[21]

Fonts: Hemeroteques consultades: BNC-ARCA, AHCB, XAC, BNE, Prensah, UNAM Mèxic i alguna més. Aquest és el primer esbòs monogràfic que es fa sobre ell.

JMP


[1] 19021014 El Imparcial, p. 4

[2] 19021210 El Imparcial, p. 3

[3] 19030104 El Mundo ilustrado, México, p. 7

[4] 19030311 El Popular, México, p. 2

[5] 19031029 El Correo español, México, p. 2

[6] 19040329 The Mexican Herald, México, p. 5

[7] 19040820 Caras y caretas, Buenos Aires, p.

[8] 19040903 La Publicidad, p. 1

[9] 19040922 El Correo Español, México, p. 2 i El Imparcial, México, p. 1

[10] 19040925 The Mexican Herald, México, p. 10

[11] 19041007 El Mundo, México, p. 4

[12] 19041013 El Diluvio, p. 15

[13] 19041019 El Diluvio, p. 1-2

[15] 19041104 La Patria, Quito, p. 1

[16] 365 días en Buenos Aires. 1904

[17] 19050615 El Monte Carmelo, p. 38

[18] 19120504 El Noticiero Universal, p. 2

[19] 19260813 La Veu de Catalunya, p. 1 i Diario de Barcelona, p. 12

[20] 19450517 Diario de Barcelona, p. 19

[21] “A pesar del gobierno” Españoles en el Perú (1879-1939).

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